Lisboa es una ciudad llena de curiosidades; La primera de ellas fueron los tranvías
En Barcelona ya los vemos, pero los de aquí son, por decirlo de alguna manera, más “clásicos”. Tienen varias líneas, cinco creo, y suelen ir bastante llenos. Además, si eres peatón, hay que vigilar continuamente por donde vienen. El más "clásico" es el amarillo de la línea 28.
Las calles del centro, “La Baixa”, estaban bastante llenas
Y hubo varias cosas que nos llamaron la atención, La Plaza del Comercio y la de Los Restauradores…
y el “Elevador de Santa Justa”, que permite llegar a la parte alta de la ciudad (Barrio Alto). Recuerda un poco a la "Torre Eiffel" y es porque fue construido por uno de los discípulos de Gustave Eiffel. Antes de su construcción, en 1902, era muy trabajoso desplazarse de la Baixa al Barrio Alto.
Desde allí arriba se tiene una visión privilegiada de la ciudad y de sus “sorpresas” como es esta terraza de un edificio próximo.
En la lejanía se podía ver el puente 25 de Abril sobre el río Tajo
Una vez de vuelta a la parte baja nos dedicamos a callejear un poco por la parte antigua, donde nos llamaron la atención las tiendas que venden el famoso “Vino de Oporto” y las pastelerías típicas.
Está claro que no se preocupan demasiado por la limpieza de las botellas, ya que consideran que un Tawny de 40 años se ha de poder demostrar por su “Vejez”.
Decidimos hacer una visita a los alrededores y nos impresionó la “Torre de Belém”, que se construyó para controlar los barcos que entraban en el puerto de Lisboa y cobrarles los impuestos.
Cerca de ella están el Monumento a los Descubrimientos, con “Enrique el Navegante” al frente. En los laterales se representan los navegantes famosos, entre los que están Magallanes y Vasco de Gama y otros personajes famosos relacionados con la navegación, como Camoes o San Francisco Javier.
Y el Monasterio de los Jerónimos, del año 1500 más o menos. Es de estilo "Manuelino" porque lo encargó Manuel I de Portugal (El Afortunado).
Seguimos el viaje hasta Estoril, donde vimos el famoso Casino, en su momento el más grande de Europa.
Y más adelante hasta el “Cabo da Roca”, el punto más al Oeste de la parte Continental de Europa.
Por cierto, hacía un viento importante, por no decir violento. Cerca de aquí descubrimos un restaurante, al lado del mar, donde comimos un plato muy curioso, “Peixe no Pão”.
Es como un pescado a la sal, pero recubierto con pan y horneado después. Delicioso.
Por el otro lado de Lisboa fuimos a visitar “El Castillo de San Jorge”
y el magnífico Oceanário de Lisboa
Aquí acabó nuestra visita a esta preciosa Ciudad
Gracias por vuestra atención y hasta la próxima entrada.
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